martes, 15 de mayo de 2012

{café matutino}


 
Es un nuevo día y me alisto para ir a trabajar mientras me preparo un riquísimo café. Mil preguntas en mi mente y otras tantas en mi corazón. Decisiones que tomar que cambiarán mi rumbo y mi destino. Hay una frase que retumba en mis oídos: ¨No me quiero equivocar, Dios, no me quiero equivocar¨. 

El Espíritu Santo toma el control de ese momento y, con Su forma tierna y única de hablarme, trae paz a mi corazón, calla todas las demás voces, y me dice:¨Solamente esfuerzate y sé valiente. No temas, ni desmayes, porque YO he estado, estoy y estaré contigo.¨

Qué increíble es saber que…aunque yo no tengo todas las respuestas de lo que va a pasar con mi vida, aunque por tanto tiempo he tenido una actitud un tanto ¨pasiva¨ en cuanto a seguir los sueños que Dios sembró en mi corazón tiempo atrás, aunque las circunstancias puedan tratar de aplastarme y en mis fuerzas haya fallado… Dios me alienta a seguir adelante y a no darme por vencida y me promete que Él está conmigo. Eso, es más que suficiente. De hecho, ¨eso¨ es TODO lo que necesito.

Dios conmigo, Dios de mi parte, Dios por mí, Dios en mí. ¨Solamente esfuérzate y sé muy valiente¨. En pocas palabras: Acciónate. Lucha. Anímate. Confía. Atrévete. Vuelve a soñar. Arriésgate. Cree.

El aroma del café ya me ha despertado, estoy lista para este día. Pero hay un aroma que ha despertado no sólo mis sentidos, si no mi mente, alma, y corazón; la presencia de Dios. Hoy decido esforzarme. Decido intentarlo. Decido creerle a Dios.

Escucha lo que te mando: "Esfuérzate y sé valiente. No temas ni desmayes, que yo soy el Señor tu Dios, y estaré contigo por donde quiera que vayas." 

Josué 1:9 (RVC)

sábado, 12 de mayo de 2012

{Dios cumple lo que promete}


Me impresiona la fidelidad de Dios.
Ayer, mientras estaba en la estética con mamá, la escuchaba platicarle a la estilista de su batalla con el cáncer de seno hace 20 años atrás.

Recordaba el tiempo que vivimos como familia. Momentos de clamar al Señor con todo el corazón y creerle a Él. Yo tenía apenas 6 años, pero jamás olvidaré esas noches en que, hincados al pie de la cama de mis papás, orábamos diariamente al Dios de nuestro corazón. Y Dios escuchó; Dios respondió.

"Cuando me llame, le responderé y estaré con él en su angustia; lo libraré y lo llenaré de honores."
[Salmos 91:15]


Cada año que mi mamá se hace su chequeo médico es un recordatorio de la fidelidad de Dios, de que Su voluntad es buena, agradable y perfecta, y que cuando te deleitas en Él y le llamas, Él responde.

Esta promesa sigue vigente hoy para tu vida. Dios te oye si le llamas, y en medio de tu angustia, Su presencia y fuerza puede toma lugar.
Confía. Él no cambia.

viernes, 11 de mayo de 2012

{Todo se resume en AMOR}

No le deban nada a nadie. La única deuda que deben tener es la de amarse unos a otros. El que ama a los demás ya ha cumplido con todo lo que la ley exige.
En la ley hay mandatos como éstos: «No sean infieles en su matrimonio. No maten. No roben. No se dejen dominar por el deseo de tener lo que otros tienen.» Estos mandamientos, y todos los demás, pueden resumirse en uno solo: «Cada uno debe amar a su prójimo, como se ama a sí mismo.»
El amor no causa daño a nadie. Cuando amamos a los demás, estamos cumpliendo toda la ley.

[Romanos 13:8-10 TLA]

¿Cómo está tu corazón?


[Proverbios 4:23]

La Biblia tiene los mejores consejos que pudieramos pedir o necesitar. El libro de Proverbios toca prácticamente todos los temas que te puedas imaginar: trabajo, relaciones, dinero, servicio, familia, respeto, sexo, perdón, cómo tener éxito, cómo no endeudarte, etc. y habla básicamente de cómo tener sabiduría para poder vivir mejor nuestra vida.

Hoy en la mañana leía Proverbios 4, y hay un versículo en especial que, de un tiempo para acá, ha sido clave en mi vida. Proverbios 4:23 dice:

¨Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque éste determina el rumbo de tu vida.¨

Estamos muy acosumbrados y somos muy buenos para monitorear el corazón de los demás, las emociones de los otros, las reacciones y conductas que tienen hacia nosotros; pero, no estamos acosumbrados a monitorear nuestro corazón, a cuidarlo, a ver por qué estamos reaccionando de cierta manera o por qué estamos sintiendo lo que sentimos. Y, sin darnos cuenta, nuestras emociones nos controlan y nos llevan a un camino que, para empezar, jamás debíamos de haber tomado. 

Verás, es en nuestro corazón en donde nace la culpa, el enojo, los celos o envidia, la codicia. ¿Te suena familiar? Son cuatro enemigos del corazón que debemos de aprender a detectar para que no nos controlen más y no nos lleven por un rumbo que tiene un trágico destino.

La culpa dice: ¨Te debo algo¨, y es el resultado de haber hecho algo que percibimos como malo, y pensamos que la única manera para arreglar las cosas es ¨pagar¨.  
El enojo dice: ¨Tú me debes algo¨, y es el resultado de no conseguir lo que queremos. La raíz de la ira, o el enojo, es la percepción de que nos han quitado algo, que  nos deben algo, y vemos a los otros como deudores. Tengamos mucho cuidado; el enojo deja un rastro de destrucción a su paso.
La codicia lo que dice es: ¨Yo me debo a mí mismo¨, somos nuestros propios deudores. Pensamos que nos merecemos todo lo bueno que se nos presente. Andy Stanley, pastor de la Iglesia North Point Community Church en Atlanta, dijo lo siguiente acerca de este enemigo: ¨La codicia no es una cuestión financiera, es un asunto del corazón.¨
La envidia dice: ¨Dios me debe¨. La envidia o el celo es una poderosa fuerza que puede causar daño en cualquier relación u organización. Queremos estar viviendo lo que el otro está viviendo y en cierta manera, quizá inconsciente, nos enojamos con Dios por tenerlo.

Hay cuatro ejercicios espirituales que podemos hacer que pueden neutralizar a estos enemigos del corazón. 
1. La confesión
2. El perdón
3. La generosidad
4. Celebrar el éxito de otros

Dios nos dice en Su Palabra, muy claramente, que nuestro corazón determina el rumbo de nuestra vida. Toma unos minutos para meditar en esto. ¿Cómo está tu corazón?