En tiempo de violencia, de inseguridad, cuando pasamos en medio de problemas, enfermedades, tristezas... Dios llega a nuestras vidas recordándonos que Él sigue siendo el mismo de siempre, que sigue siendo el que nos rescata y pone el alto. Escribí esta canción con dos amigas, basándonos en el Salmo 46, ¡espero que te bendiga!
SALMO 46
Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, siempre está dispuesto a ayudar en tiempos de dificultad. Por lo tanto, no temeremos cuando vengan terremotos y las montañas se derrumben en el mar. ¡Que rujan los océanos y hagan espuma! ¡Que tiemblen las montañas mientras suben las aguas!
Un río trae gozo a la ciudad de nuestro Dios, el hogar sagrado del Altísimo. Dios habita en esa ciudad; no puede ser destruida; en cuanto despunte el día, Dios la protegerá. ¡Las naciones se encuentran en un caos, y sus reinos se desmoronan! ¡La voz de Dios truena, y la tierra se derrite! El SEÑOR de los Ejércitos Celestiales está entre nosotros; el Dios de Israel es nuestra fortaleza. Vengan, vean las obras gloriosas del SEÑOR: miren cómo trae destrucción sobre el mundo. Él hace cesar las guerras en toda la tierra; quiebra el arco y rompe la lanza y quema con fuego los escudos.
«¡Quédense quietos y sepan que yo soy Dios! Toda nación me honrará. Seré honrado en el mundo entero». El SEÑOR de los Ejércitos Celestiales está entre nosotros; el Dios de Israel es nuestra fortaleza.
Pensamientos que nos ayudan y retan a tener una relación creciente con Dios y con los demás.
martes, 28 de febrero de 2012
lunes, 27 de febrero de 2012
{tu camino determina tu destino} parte2

Algo que me gusta mucho en los viajes es utilizar el metro. Es rapidísimo, barato, y me siento como si fuera ¨una más¨ de esa ciudad. Sin embargo, algo que me ha pasado más de una vez al utilizar el metro es que como desconozco los caminos o las líneas que tengo que tomar para llegar al destino que quiero, me he dado unas perdidas horribles. Cada vez que me perdí, visualicé antes de perderme la posibilidad y el peligro de que esto pudiera suceder; pero por mi orgullo no quise preguntar, y el resultado fue ese: llegar a otro destino muy diferente que el que quería.
En la vida nos pasa igual. Queremos llegar a un destino específico, pero tomamos los caminos equivocados y terminamos en otro destino totalmente diferente al que teníamos en mente.
Todos hemos terminado alguna vez en un destino que nos hubiera gustado evitar: lugares de oscuridad donde el dolor te golpea, donde nada parece tener sentido, donde una gran carga quebranta tu corazón. Y sin dudarlo, echando un vistazo al pasado, es evidente que las señales de alerta estaban encendidas. Que la tormenta por venir era visible pero simplemente te dio igual. Elegiste ignorar todo consejo, toda ayuda, toda señal. Pero la vida no tiene porque ser así, el prudente ve el peligro y lo evita. Es tiempo de aprender a esquivar el peligro.
Hoy, te animo a no subirte al metro equivocado en tu vida. Te animo a escoger bien los caminos que estás eligiendo. A tomar una pausa en tu vida y ver por cuáles caminos estás transitando, cuáles te están acercando a tu meta o destino y cuáles te están apartando de él.
Medita esto:
¿En cuales áreas de tu vida puedes advertir un peligro inminente?
¿Qué caminos estás tomando?¿Qué caminos necesitas dejar y cuáles necesitas tomar, para realizar el cambio necesario en tu vida?
Aplicación Práctica:
¿Qué vas a hacer para evitar ese peligro inminente?
[selah]
El prudente ve el peligro y lo evita; el inexperto sigue adelante y paga las consecuencias.
Proverbios 27:12 (NVI)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)