
En algún momento de la carrera, cada corredor de maratón quiere darse por vencido. Este punto se conoce como "la pared" o la "Zona Roja" y es un punto crítico de ocho a diez millas de la línea de meta cuando el cuerpo pide a gritos que se detenga y dé por vencido.
Aunque, obviamente, la pared es invisible, es una barrera muy real en la mente de un corredor. Es el punto en el que el cuerpo del corredor está pidiéndole a él o ella parar. Su voluntad de seguir casi se rompe y su mente comienza a ser confusa. En este punto crítico, el corredor tiene que presionar a través de la pared y tomar la decisión de no darse por vencido. Una cosa es determinar, en el inicio de la carrera, que no vas a renunciar, pero otra muy distinta determinarte no renunciar en el calor de la carrera, especialmente durante el agotamiento y el dolor que se experimenta al golpear la pared.
¿Hay alguna área de tu vida donde sientes que has "chocado contra un muro?" La tentación es siempre dar marcha atrás, alentarte, o renunciar, pero Dios quiere que presiones la barrera y sigas adelante. A menudo, al igual que la "Zona Roja" de la carrera de maratón, los "muros" que impiden nuestro progreso existen más en nuestras mentes que en la realidad. Mantener los ojos fijos en Jesús, junto con la determinación de no rendirse nunca, siempre te sacará adelante. No te conformes con sólo iniciar la carrera - determínate terminarla.
Espera el día en que, al igual que Pablo, tu puedas decir: "He acabado la carrera, he guardado la fe".
Por Christine Caine, para Equip and Empower. (2012) Extraído de: www.equipandempower.org
Traducido por Layla de la Garza para Guiando a la Vida.
Fotografía por Fitsugar.com